
Perseguir tus sueños en un taxi de estos viejos, con un conductor malhumorado. Un día de bochorno, con tus pantalones cortos y tu pinta de guiri en la enorme ciudad, si, buenos días Madrid, buenos días a la Gran Vía, buenos días queridos desconocidos.
Que mi destino me lo guarde hoy el ave Fénix, yo correré por esta locura de gente en busca de otra nueva oportunidad., hoy todo el Olimpo se exhibe en esta misma acera.
Correré delante de miles de conductores, mientras se me van cerrando todos y cada uno de los semáforos. Aprieta el paso, que esto es Madrid.
Prometo algún día venir a visitaros, puedo gritarles con los ojos a los grandes carteles. Obras de teatro, musicales, danzas de todos los colores.
Que esta es la ciudad en la que, como dijo el gran Sabina, las niñas ya no quieren ser princesas, y los niños persiguen el mar en un vaso de ginebra.
Esta es la ciudad que me fascina, donde ningún banco tiene vistas al mar y las estrellas bailan al ritmo de pereza, pero en un cielo tan contaminado...
Donde cualquier persiana esconde la locura de sus latidos. Donde los coches no cesan, el arte se huele en las esquinas y miles de personas pasan por delante de la diosa, y ya ni siquiera giran la cabeza, pese a que nuestra bella dama Cibeles nos cuida y nos guarda.
Por propio derecho, de casi-nacimiento, por los encuentros fortuitos que nunca me han dejado acostumbrarme a tí, por todo ello, espero volver a verte pronto. Espero a volver a aprender, de tí.
Pronto podré pasar por el Retiro, prometo traer rosas rojas, para ti. Sé que es un tanto metáfora, pero para mi, Gran Vía es el rincón más bonito de mí.
Resultados de la exploración virtual de hoy: Daniel Santos y su colección de fotos, por supuesto de la Gran Vía.


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