sábado, 4 de junio de 2011

Y entonces llegan los dias en los que escuchas a Sabina pronunciar la frase "Los besos que perdí por no saber decir, te necesito" y te das cuenta de los abrazos que te faltan.

Los días al sol que ya no son lo mismo, por que el sol, aunque permanezca como el mismo astro, no es el mismo en medio del campo que entre montañas.
La breve intensidad del reencuentro, las cosas que te callas por no hacer hincapié en lo de siempre. El vacío que queda cuando hechas la vista atrás.
Esta es una historia que se escribe en la espera de autobuses, trenes y coches. Es la necesidad de verano, la necesidad de recesión dentro del cambio. Es el tiempo que perdemos en suspiros. Es la necesidad de que te de ese sol que pica en el cuerpo, que quita la morriña, que levanta el teléfono y habla por sí solo de fiestas y quedadas, de noches y días que se viven en la calle.

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