jueves, 30 de junio de 2011

Suspiro. Vuelve a regresar el aire a mis pulmones. Podemos repetir esta acción durante el día infinidad de veces, pero nunca será el mismo aire. Ni la misma situación. Buscate un sitio, encuentrame en un rato y prometo compartir el resto de mi aire contigo. Tú conmigo y yo contigo. Ellos, que se busquen su propio universo. Hoy, en el planeta Tierra y en el terreno delimitado que suele ser denominado "casa" mi mecanismo de auto-control ha sucubido de nuevo. Dame tres semanas y volveré a caer. Mientras, a tus miradas, una sonrisa y cuatro palabras. Mientras, muchas risas y poca coherencia.  
Es el consumo de tiempo cíclico que ejerzo desde que te he conocido. Es mi manera de disimular. Es mi manera de no llevarte a la parte de atrás, para jugar a ser gigantes, para pensar, pero en horizontal.
¿Gritarle a la vida lo puta que es es una solución? Yo creo que será más divertido seguir susurrándote al oído historias sobre soldaditos marineros, mientras me das un abrazo. Seguir bailando canciones que tratan de comunismo, de victorias utópicas. Construiré muchos edificios si continuo cantando sobre ladrillos. 
El resto del tiempo, me he cosido una coraza, me he sentado y he esperado, otra sonrisa de esas, de repente en un bar. Intentar colgarme de otro cualquiera, de esos a los que les gusta trasnochar. 
Por ahora, no, pasaré a la acción. Prometo verte en mis pesadillas. 

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