miércoles, 29 de junio de 2011



Que las hojas están para pasarse, y los caminos, para encontrarnos. Los discos nacieron para hacer ruido. Las fotos, para mirar. El sofá, para las pelis. Las noches, para la luna y sus amigos. Los besos siempre fueron para los labios (y algún que otro sitio más). Pero te aseguro que esto no va de sentarse a mirar.
Esto va camino de alguna parte, no puede ser que todo pase por que sí, aunque si es así, creo que no será mi papel el de quedarme ahí, mirando a la nada, como las vacas al tren.. 
Creamos fielmente en los derrapajes, los choques frontales, los rasguños, los daños colaterales y las noches de hospital. Creamos en la batalla de respirar a cada segundo en medio de una carrera intensa. Fue/ Es/ Será para habernos matado.
Los puntos duran semanas. Los moratones se curan rápido. No hay nada que no se arregle con un poco de Betadine cuando una herida sangra. Las escayolas molan más con dibujos de tus amigos. El papel higiénico siempre lo cura todo. Hasta la vergüenza. Los catarros son menos graves con un poco de paracetamol, y mucho agua. La gran familia de afecciones sanitarias capaces de hacernos parar, son como los semáforos, que se hacen mucho más cortos si se les pone una sonrisa.
Por un día, no está mal parar a pensar en cómo hemos caído. Toda una vida es mucho tiempo, toda una vida de arrepentimiento no creo que sea el camino correcto. Ni siquiera me planteo la existencia de ese camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario