miércoles, 10 de agosto de 2011

0

Soy torpe por naturaleza y lo saben. Hacen cómo que no se dan cuenta y se sorprenden cuando me caigo. Lo cierto es que esto no se mide por el número de golpes recibidos, sino, sería equivalente a infinito. Mis disculpas a los físicos, astrónomos, matemáticos. Esto no se basa en el recuento de pintas de desastre, en los ratos de austeridad, ni en los bailes fríos, sin movimiento. Se basa en la posibilidad infinita de que nadie se quede conmigo. De que nadie carge conmigo. Así no hay miedo, ni resentimiento. Sólo de vez en cuando, ataques de corazón, perdidas de respiración momentáneas, casas aisladas en su magnetismo y luces cósmicas inalcanzables. Busquemos lo finito, conocido y alterable. Seguro que encuentras kilos de lo opuesto(lo estás haciendo bien).



No hay comentarios:

Publicar un comentario