Ver la sombra del pasado hacechando tu vida y descubrir que la deseas es algo un tanto desconcertante. Podriamos decir que hay cosas buenas de lo hasta ahora vivido, pero el hecho es no quitarse de la cabeza lo que antes, con gran facilidad, eras.
Conseguir las cosas como si no hubiese problemas, como si la vida nos viniese dada. "era verano" dice la gente. Era verano y ahora primavera, pero siento que no vuelve. Quizás halla cambiado demasiado. Pueden ser la carreteras. El aprender a hacer la maleta. Ser autonomamente tú, y tú. Que nadie se preocupe por tí. Sólo en los buenos momentos.
Que mamá no te diga lo guapa que estás recién levantada. Gente gritando por todas partes.
Quizás sea mamá. O papá y sus lecciones de moral. O mi hermano y su competitividad. Igual es el ratito de tele. Los tendederos de la ventana.
Quizás sea la música alta. Los tercios de cerveza, la doble malta, marca Dia. Las discusiones, los mapaches. El comerranas moviendo el centímetro último de tu cuerpo...Elvis Presley como icono de la actualidad.
O las mañanas de solecito y sudor. Igual es el aire mancillado de carboncillo.
Quizás sea un computo de pantalones rosa fucsia y camisetas alocadas. Quizás esa actitud de niña quinceañera con el rock´n roll por las venas.
Quizás sea la ausencia de metas, de fracasos, de logros. Tener presentes los fallos. Quizás sea lo etéreo de esta existencia.
Parece que la milenaria piedra de esta ciudad guarda bien intactos mis recuerdos. Parece que en este empeño, se ha quedado con mis ganas de avanzar. Parece, un verano frío. Parece, que a la vuelta, todo estará igual, pero lo cierto es que esta vez, no es solo el colorcillo. Esta vez, el resto ha decidido caminar. El problema es que yo inicié el camino, pero no estoy en condiciones de adentrarme de lleno.
Frente al pasadismo, el futurismo. Parece un chiste fácil.
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