El impulso cinético que nos ayuda a levantarnos, decidirnos y comenzar nuestra andadura, a vagabundear en el mundo de los soñadores. Aunque sean malos tiempos. Pronto entendereís a qué me refiero, o ya lo sabeís, no se puede encerrar la libertad, ni liberar lo que siempre ha estado custodiado. El orden universal no lo comprendería.
Que la vida, no es sólo un campo soleado, también hay recovecos, esquinas, incluso lugares apartados, donde el brillo, se encuentra en el propio individuo.
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