domingo, 25 de septiembre de 2011

Aunque tú no lo sepas.

Zapatos usados, gastados y abotargados de salpicaduras. Con experiencia de casi dos décadas saltando charcos. Con miles de amaneceres en la espalda, él corre por las ciudades, cruzándose con miles de vidas coetáneas, miles de ilusiones compartidas.Tiene una baldosa en un pedestal, un rincón llamado soledad y una luz apagada, dentro de un piso de 30 metros cuadrados, con jardín, vistas al río y un techo curvo que los habitantes de la localidad, llaman puente. No tiene pasado, o no lo cuenta a la ligera. No tiene futuro, porque sus zapatos son impredecibles. El presente es, un sí continuo y una lucha de gigantes con la tristeza. Como todos los mortales.Comparte su vida con los demás, pero sólo la ración que permite la ley. Vigila a una mujer todas las mañanas de su vida. Es su espejo al despertarse, pero él cree que ella no lo sabe y ella, guarda silencio. Él cree, que no es lo suficientemente bueno, o que no posee los requisitos necesarios. Esta tan equivocado...Es un ser sin patria, ni bandera, simplemente un peregrino de los sueños, que vende su corazón al aire y que difumina los amaneceres con una sonrisa. 
Un día le preguntaron su nombre. Desde entonces, nadie ha vuelto a verle, pero sigue siendo un espejo. Aunque tú no lo sepas.

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